domingo, 1 de noviembre de 2020

Orígenes de las Bibliotecas y la Bibliotecología

ELABORADO POR:

            Maritza García Gutiérrez
            Anny Gómez Acuña



INTRODUCCIÓN

      El origen de las bibliotecas, conlleva muchos elementos a considerar, la finalidad de este trabajo es tratar de brindar de una forma clara, detalles importantes en este extenso proceso, en el que paulatinamente se han venido desarrollando las bibliotecas, y, con ellas, la bibliotecología como esa ciencia que aborda la problemática de las mismas y busca las posibles soluciones o alternativas para cada una de ellas.

      A su vez, se persigue la idea de dar a conocer a groso modo la historia del origen de las bibliotecas y como ellas a lo largo del tiempo han contribuido a la llegada de la bibliotecología, como la ciencia que servirá de guía a ellas mismas.

 

 DESARROLLO

 

El origen y devenir de las bibliotecas y la bibliotecología


Acercamiento a los orígenes y desarrollo de las bibliotecas

      El proceso histórico que dio origen al hombre, se caracteriza por un elemento importante, que serían las relaciones sociales, el hombre, no solo es producto de las relaciones sociales, sino que es también edificador de las mismas. Así serán representativos los vínculos que establece con la comunicación y la información, como aspecto fundamental.

      Una de las señales indicativas de la socialización del hombre, han sido las formas de comunicación que ha ido desarrollando, las que han sido necesarias para su propia existencia. Las maneras de comunicar en los momentos iníciales transitaron: desde un periodo gestual hasta la aparición de formas comunicativas como el lenguaje.

      La comunicación oral es esa transformación comunicativa que se sustenta en el lenguaje, expectativa esencialmente humana, que es producto de complejas circunstancias biológicas y sociales. De ahí que, intercambiar, transmitir y recibir información en esos momentos iníciales de la historia humana se potencia al haberse alcanzado el dominio de esta forma de comunicar.

      Los orígenes de la escritura se remontan a más de 4 000 años. Mesopotamia fue su incuestionable cuna y en los distintos reinos de una u otra parte de este espacio territorial, se fueron desarrollando las rudimentarias formas de escritura, una nueva forma de comunicarse que por sus características, introduce un elemento nuevo: los soportes, en que debe ubicarse la información o los datos que se desean conservar o transmitir.

      Con esta transformación, se pasa de una cultura básicamente acústica, nutrida en la comunicación oral, a una cultura de escritura, que no implicó la desaparición de la primera, sino una auténtica y necesaria coexistencia.  Los primeros soportes de la escritura fueron las célebres tabletas de arcilla, en ellas se asentaron los primeros libros creados por la humanidad. Con esto surge un objeto, indisolublemente vinculado a las bibliotecas, de historia tan milenaria como la de estas: el libro.

      Los soportes utilizados en el mundo antiguo, feudal, moderno y contemporáneo han sido variados: papiro, pergamino, papel, etc. Todos ellos limitan las varias formas que el libro ha asumido a lo largo de la historia.

      Los antecedentes originarios de las bibliotecas se ubican en Ebla, Ur y Ninive, todos, territorios mesopotámicos, se conformaron las primeras bibliotecas de la historia 4 000 ó 5 000 años atrás, sus colecciones reunían documentos contables, administrativos y la escasa producción literaria de la época en forma escrita, ya que predominaba la comunicación oral.

      Con todo esto, se puede argumentar que, la creación de esta institución, pretendía, coleccionar, organizar y preservar documentos diversos, muy lejos de las funciones que poco a poco se iban adquiriendo. La creación de la Biblioteca de Alejandría, fue uno de los mayores logros en el desarrollo de las bibliotecas, también se debe recalcar, el célebre “Templo de las Musas”, institución concebida como una organización dedicada a la enseñanza y, a la investigación, donde la biblioteca era entendida no solo como el lugar donde se resguardaban las colecciones de documentos de determinado valor, sino también como un instrumento auxiliar de la enseñanza y la investigación.

      La Biblioteca de Alejandría inicia un complejo proceso en la historia bibliotecológica, este sería la comprensión de la biblioteca no solo como “un conjunto de conocimientos registrados, organizados y acumulados”, sino que se insinúa una incipiente preocupación en torno a que una de las funciones de estas instituciones era aquella que tiene en cuenta la utilización de esos conocimientos preservados, pese a que en este momento esta institución era solo accesible para los eruditos y sabios de la época.

      Por su parte, la imprenta, “transformó a mediados del siglo XV los modos de reproducción de los textos y de la producción del libro. La sustitución del manuscrito por los impresos tuvo sus repercusiones inmediatas en el entorno bibliotecológico:

 

1.     Aumentó la producción de impresos, crecieron sustantivamente las colecciones bibliotecarias.

2.     El crecimiento de los fondos bibliotecarios provocó cambios en las edificaciones dedicadas a estos fines.

3.     El aumento de libros impresos generó nuevos intentos de representarlos y organizarlos en los ambientes de las bibliotecas.

 

      La industrialización lleva a la aparición o creación de las bibliotecas especializadas; evidenciando que su interés es potenciar el desarrollo científico y tecnológico de una época, en que este era imprescindible. En esos años también reaparece la biblioteca pública como una exigencia de las necesidades educacionales de la sociedad industrial de la Europa de ese momento.

      Los desarrollos de la biblioteca hasta el siglo XIX hicieron muy visible la necesidad de ir más allá de lo meramente instrumental de la labor bibliotecaria, la creciente repercusión social y económica de esta institución, aceleraron los intentos por construir un espacio especifico de conocimiento que abordara la problemática de las bibliotecas, y que trascendiera la tradicional empírea que tipifican sus actividades; y en consecuencia se organizan concepciones en torno a la necesidad de crear lo que hoy denominamos Bibliotecología.

 

Constitución de la Bibliotecología

 

      La Bibliotecología se concibe como un espacio generador de conocimiento, a partir del siglo XIX, entre los años 1808 y 1829, Martin Scherettinger publica un estudio denominado “Ciencia de la Biblioteca” donde trata de fundamentar las especificidades del nuevo saber, donde su foco de atención radica en la biblioteca.

      La existencia de la Bibliotecología como campo de conocimiento, se asocia a determinadas circunstancias propias de ese mecanismo de la época, sin las cuáles, no hubiera sido posible la creación esta disciplina. En este sentido, es importante indicar que Scherettinger no fue el único autor que intentó crear un ambiente propio para la Bibliotecología, sino que, otros también lo hicieron.

      Por otra parte, se comienza a conocer la obra del bibliotecario indio S. Ranganathan, cuyos aportes también tienen la misma aspiración epistemológica; el establecimiento de una Bibliotecología científica.

      A partir del Siglo XX, principalmente en los primeros 30 años, se dan cambios científicos, tecnológicos, económicos e informacionales que marcan una nueva situación histórica, es así como emerge un entorno informacional en la bibliotecología.

 

 



CONCLUSIÓN

 

Como conclusión, es importante anotar que la evolución de la bibliotecología desde épocas antiguas ha sido constante y siempre procurando cumplir características de gran relevancia como lo es el resguardo de los documentos en diversos soportes, buscando siempre organizar, conservar, planificar, y gestionar toda la información. De modo tal, que sea accesible a todo tipo de usuarios e instituciones.

La bibliotecología, así como también los profesionales en el campo, a lo largo del tiempo han logrado evolucionar y alcanzar especialidades en esta disciplina. Lo que ha permitido, que cada vez más las bibliotecas puedan ofrecer variedad en sus procesos y servicios, incorporando cada día, nuevas tecnologías en estos. Todo ello, llevando a cumplir con calidad y a cabalidad, todos los requerimientos de la comunidad a la que sirvan.




Referencia Bibliográfica

 

Linares, R. (2004). La Bibliotecología y sus orígenes. Ciencia de la Información 35(3), pp. 37-42. Recuperado de: http://eprints.rclis.org/15110/1/Bibliotecologia.pdf



Orígenes de las Bibliotecas y la Bibliotecología

ELABORADO POR:               Maritza García  Gutiérrez               Anny Gómez Acuña INTRODUCCIÓN       El origen de las bibliotecas, con...